Una práctica de 45 minutos para sentir el cuerpo y silenciar el pensamiento. A través de la rotación de la consciencia, la respiración y una atención suave, te invito a salir del ruido mental y regresar a la presencia física como un espacio seguro y real. Es un viaje sencillo y profundo hacia la calma interior, donde el cuerpo se convierte en refugio y la mente encuentra descanso natural, sin esfuerzo.